Fondo del Bicentenario


Fondo del Bicentenario

El caso argentino en relación a la deuda externa es un caso más entre tantos otros de los países subdesarrollados (Ecuador, Zambia, Filipinas, Chile, Brasil, México, etc.): la deuda no es exorbitante (aunque tampoco ínfima)

BCRA

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pero debido a sus economías en vías de desarrollo, no pueden afrontarla como es debido. Si existiese la posibilidad de cancelar el pago de los títulos y de los intereses correspondientes, sería a costa del crecimiento real y en deterioro de la calidad de vida de la población. Decimos ‘real’, puesto que un préstamo para saldar un déficit fiscal (como ocurre en estas naciones) no es crecimiento, en todo caso es un ‘parche’, un ‘tapón’ y no un real desarrollo económico. Entonces, estos países se encuentran en situaciones algo complejas: tienen deudas y economías que no las pueden solventar. Sus alternativas parecen ser pocas. Por un lado, pueden continuar con los préstamos a cambio de títulos de deuda pública y siendo asesorados por los organismos internacionales (FMI) como hasta el momento. Vale aclarar, que estos ‘asesoramientos’ son poco fiables, sólo basta pensar en que los préstamos para saldar los números rojos de un país se realizan a sabiendas de la economía insuficiente y bajo las condiciones de que el dinero para el pago de intereses como del título serán obtenidos mediante el archifamoso ‘déficit 0’. Léase: recorte presupuestario (quita de haberes, retrasos en pagos, escasez o nulidad de inversión en obra pública, etc.). Por otro lado, puede aventurarse en la travesía en la autonomía política, es decir, evitar el ‘consejo’ externo a la hora de programar una cancelación de deuda y la manera en que se obtendrán los fondos y emprender una renegociación con los acreedores para realizar acuerdos de quita y espera al mismo tiempo que comienza una industrialización paulatina que le permita afrontar los compromisos contraídos.

En este panorama el Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento y la Estabilidad tiene su creación. Aunque es cierto, no es más que un proyecto concreto de autonomía y desendeudamiento de una política que el gobierno de Néstor Kirchner como el de Cristina Fernández vienen realizando desde hace tiempo. Recordemos para el caso que en el 2005 se realizó una renegociación exitosa logrando disminuir considerablemente el total adeudado. Por lo tanto, no es nada nuevo que se intente mejorar, vía un proyecto, la situación ‘morosa’ del país.

En concreto, el Fondo del Bicentenario no es un pago tradicional de la deuda externa. Nada de eso. Es un fondo creado a partir de excedentes en las reservas del Banco Central con el fin de demostrar solides y estabilidad económica. No se pretende que se haga uso inmediato de los recursos del Fondo, sino que se ‘vean’ disponibles. Una señal inequívoca hacia el exterior. Consta precisamente de 6.569 millones de dólares y se focaliza en un grupo de tenedores de títulos que en la última renegociación quedaron fuera (Hold Outs): el grupo de París.

Los beneficios

  • La imagen de Argentina mejorará en el sector financiero/económico mundial;
  • Permitirá disminuir la percepción del riesgo-país;
  • Incremento del valor de los títulos públicos;
  • Reducción de las tasas de interés para los créditos;
  • Se beneficiará a los tenedores de títulos públicos;
  • Empresarios que deseen tomar crédito podrán hacerlo a tazas más bajas;
  • Seguridad que se traduce en aumento de las inversiones.

Pero en verdad, el Fondo del Bicentenario no cosechó muchos aplausos de algunos sectores. Hubo muchos opositores pero pocas ideas. Digamos que casi nulas razones para oponerse. Algunas de ellas eran, propiamente, descabelladas. Se criticó por alguna de las siguientes razones:

  • Se lo atacó porque existía la posibilidad de un embargo. En efecto, el embargo se llevó a adelante. Fue a manos del juez Thomas Griesa de los EE.UU., acaso el brazo jurídico de los fondos buitres, quien retuvo depósitos en cuentas en el país del norte. La suma no supera los 1,6 millón de dólares y en los avatares que este proyecto podía tener, estaba contemplada la idea de dicho embargo. Felizmente, el embargo fue destrabado y Argentina puede hacer uso de esas cuentas. Esta crítica fue embanderada por Martín Redrado, actual Presidente del Banco Central. Afirmaba a capa y espada que el embargo iba a ser ineludible, por ello, embanderando una consigna que le queda grande “defiendo a la Patria” se atrincheró en el Banco haciendo caso omiso al decreto creador del Fondo del Bicentenario. La conclusión es que todo el show mediático que montó Redrado por ‘temor’ al embargo fue una especie de telenovela de ficción, puesto que si bien el embargo existió, estaba previsto dentro de las posibilidades y se podía salir de él fácilmente. La razón básica para no temer al embargo radica en que el Banco Central es una entidad autárquica y la deuda es del Estado Argentino, por lo tanto, no se le puede embargar a uno la deuda del otro.
  • Se cuestionó el uso de reservas del Banco Central. En verdad, esta acusación carece de contenido. Las reservas del Banco Central son gigantescas, aproximadamente de 48.000 millones de dólares. Con el Fondo del Bicentenario se estarían utilizando tan sólo 6.500 millones de dólares. Además, los pagos que se realizaron en el pasado fueron efectuados con reservas del Banco Central, por lo cual, no encuentro las diferencias suficientes para entender la oposición acérrima que por estos días algunos políticos faranduleros protagonizaron por TV.
Reservas

Reservas

  • Se increpó diciendo que la deuda era ilegítima. Pues bien, el tema es largamente discutible y la conclusión a la que cada uno de nosotros podemos llegar en amplio acuerdo es que en efecto, “posiblemente sea ilegítima pero también es real”. El inconveniente radica en que se debe comprobar dicha ilegitimidad y posteriormente afrontar todo el peso que conllevaría declarar a viva voz el cese del pago de la deuda. Es decir, default inmediato. Sin lugar a dudas que el tema da para más

Lo que se logró fue que se detenga la implementación del Fondo del Bicentenario, cual proeza de guerra, se vio festejar a muchos opositores desconociendo adrede los efectos que tal situación traerían. Por un lado, la negativa a implementar el proyecto del Fondo trajo algunas contracciones del mercado y por el otro, convirtió a la justicia en politiquería barata. Este último caso es anecdótico: la Jueza Sarmiento, incurriendo en la política al restituir a Martín Redrado y frenar el decreto presidencial. Todo el escaparate armado podría haberse discutido seriamente en las oficinas presidenciales. Si el embargo era factible, se reverían los artículos con lupa hasta no dejar posibilidades, si habían diferencias se podrían haber disipado en los pasillos y no en los diarios y noticieros cuasi-serios. Pero no fue así. Redrado optó por el mismo camino de la oposición, el camino del programa televisivo, del diario opositor. En verdad, toda la trama que no hace en sí al hecho del pago con reservas conspiró contra el mismo proyecto. Se lo quiso hacer ver débil y postularlo más que como una solución, como un problema.

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2 respuestas a Fondo del Bicentenario

  1. Juan dijo:

    Una correccion nada mas. El embargo del Juez Griesa de NY fue de 1,6 millones y no de 1600 millones.
    Excelente el post

    • Paolo dijo:

      Gracias Juan. Corregido el número.
      Supongo que si embargaban 1.600 millones de dólares la situación iba a ser otra (y en consecuencia este post).
      Abrazos!

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