“La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo”


“La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo”

Jorge Bergoglio

El cardenal que encabeza el manuscrito no es más que Jorge Bergoglio, hombre este, claramente opositor al matrimonio entre personas del mismo sexo por creerlo un acto “contra natura” o “contrario a la naturaleza de las personas” como se dice hoy por hoy.

Digamos las cosas como son: la actual tensión política entre gobierno y oposición no es más que una puja de poder. Por un lado, el arco oficialista, los Kirchner como gusta llamar al común de la gente, con un modelo de país (próspero o no próspero), con proyectos (buenos o malos); por el otro lado, la Oposición, grupo amorfo, que tiene como principal fin oponerse. Esa es la regla en política. No importa qué tan bueno o malo sea una decisión de tu adversario, lo que importa es oponerse. La tensión, en sí, entonces, se reduce a una puja. Una puja por el poder. El clima es hostil realmente, cuando se manifiesta en todos los estratos sociales. Por ejemplo, una empresa decide despedir a sus empleados y eso crea una situación de conflicto; el Estado recorta el 13% y los empleados estatales deben salir a manifestarse para poder cobrar un sueldo digno; el poder es asaltado por militares que comienzan una masacre; el default económico provoca que los intereses se disparen, el riesgo país suba, las inversiones caigan sumiendo al país en una economía endeble; las empresas estatales son vendidas a valores risibles lo cual provoca un nulo ingreso de efectivo y una reestructuración que deja en la calle a miles de trabajadores (YPF, Aerolíneas Argentinas, Ferrocarriles Argentinos, etc., etc., etc.,). Esas son tensiones. Eso es una crisis. Eso es una confrontación.

Sin embargo, vale aclarar que sí hay hechos en juego y que no es todo una puja política entre partidos opuestos. Es decir, existe un suceso particular, como puede ser el pago de la deuda externa con reservas del Banco Central, lo que sucede luego es que ese acontecimiento se trasforma, por malos hábitos de los medios que suele tergiversar la información (al modo de “Cristina necesita plata”) y por la lógica propia de la política partidista, se convierte en motivo de debate y puja de poder. Lo primero no está para anda mal, el problema es lo segundo. Es un problema porque todos, digo con todos desde los mismos políticos hasta nosotros mismos en casa mirando el noticiero, terminamos debatiendo si Cristina va a usar las reservas en vez de debatir si es favorable pagar la deuda externa y de cómo hacerlo. Por lo tanto, en este escenario, donde los planteamientos suelen desvirtuarse con gran facilidad, es necesario ser astuto y no permitir que el tema se desvíe.

Astucia fue, entonces, la que le faltó a los obispos al expresarse en el comunicado sin darse cuenta que olvidan el tema que se debate: el pago de la deuda y dijeron:

“la celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo”. Dicen además “lo que sufre es la Nación toda” y que “no es momento para victimizarnos ni para procurar ventajas sectoriales”

“la calidad institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión de todos en la comunidad nacional”, y “es necesario que los poderes del Estado, de acuerdo a su naturaleza, actúen respetando su legítima autonomía y complementándose en el servicio al bien común”.

Cayeron en el lugar común de criticar la tensión y no el hecho puntual. Además de incurrir en el error de pseudo acusar de intervenir la justicia y perjudicar la institucionalidad general, cuando, si hay un mérito de este gobierno es apuntar a una justicia autónoma (recuérdese que una de las primeras medidas de Néstor Kirchner fue apelar por una Corte suprema de la Nación autónoma y desplazar a la famosa ‘Mayoría automática’ de Menem) y a una institucionalidad muy mejorada a la corrupción menemista conocida hasta en EE.UU. que da ejemplos en las actividades del Congreso y en atenerse a las resoluciones de éste (por ejemplo, Proyecto de Ley 125). Probablemente sea un mal que aqueja a muchos este de criticar sin prestar atención a los puntos neurálgicos. Además, claro está, que si se anula el pago a la deuda externa quedaríamos en una situación de morosos y eso conllevaría riesgos económicos para el país. Sin contar que oponerse es una forma de posicionarse en contra de ese pago y por lo tanto a favor de otra postura y solución que, en verdad, no aparece y no hay indicios de que aparezca. Pero mejor así, que la Iglesia se mantenga al margen de estos debates. No faltaría más que la Iglesia se ponga a hablar de temas económicos. Demasiado con estos comunicados cuasi políticos que instan a los gobiernos a cumplir una ley que imaginariamente se cree quebrantada.

Sin embargo, me surgen dudas luego de observar esta férrea actividad social de los obispos: ¿Dónde estaban los obispos en la década menemista, en el golpe del 76, en el derrumbe de de la Rúa? ¿Qué obispo le llamó la atención a Menem cuando se propuso la Reestructuración del Estado que nos llevó a ser un país económicamente precario? ¿Qué grupo de obispos se manifestó a favor de los trabajadores que reclamaban el 13% recortado para pagar la deuda con el FMI durante la presidencia de de la Rúa? ¿Dónde estaba la Iglesia cuando los militares torturaban y asesinaban a miles de argentinos? ¿Qué hace la Iglesia por los niños pobres? ¿Qué hace además de emitir enunciados y llamar a la prensa para que le publiquen sus comentarios? ¿Qué hace?

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8 respuestas a “La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo”

  1. hector dijo:

    La Iglesia católica,como todos saben sufre una profunda crisis.Hay un fuerte cuestionamiento moral,que desdice su pretendida condicion de guía inapelable en ese aspecto.También una emigración de sus fieles potenciales hacia el evangelismo,que con formas más modernas,atrae muchos desesperados necesitados del consuelo de la fe.Por eso,corriendose de su lugar natural,incursiona en el terreno político,suponiendo que el clima de fuerte crítica al gobierno que existe en los medios se corresponde simétricamente con la opinión popular.Entonces,con una actitud marketinera,quiere reciclarse como una institución cercana al pueblo.

    • Paolo dijo:

      Héctor.
      En efecto. Además, sumaría las claras posiciones políticas que está tomando sobre determinados temas y la triste liviandad con que se los toca como la pobreza o la exclusión como si todo se redujese a una cuestión de declarar o empezar a tirar plata por los balcones. En verdad, no sé qué piensa la iglesia que es redistribuir la riqueza. En eso seguro tenés razón vos cuando decís que son actos marketineros puesto que redistribuir la riqueza es algo que roe los cimientos de una sociedad y la trasforma (para no decir la revoluciona) y no creo que ni el cardenal ni otros tantos sacerdotes estén de acuerdo en que los que más tienen sedan de lo suyo para que lo tengan los que menos tienen.
      Abrazos!

  2. marzeu dijo:

    hola!!

    hacía rato que no entraba a mi blog (no sé, como si a la gente no le interesara o mi blog o leer, o leer mi blog) y recién entré y vi que me escribió paolo ahí 🙂 qué tal, qué te parecen la cuestión, tengo más cosas, te las mando?

    saludetes

    • Paolo dijo:

      Marzeu: Pues es complicado el tema de los ingresos a los blog. Si te dijera la cantidad de visitas diarias que tiene este Blog, realmente no lo creerías, pero no son muchas. Así, si a eso le sumas que tu blog se especializa en el arte (personal) mucho más difícil de recibir entradas. Con respecto a “otras cosas” (jajaja) tenés, desde ya los comentarios abiertos para pegar lo que te guste. Es cierto que a veces los temas no se prestan, pero en fin.
      Te dejo el mail también:
      lacartelera10@hotmail.com

  3. nilda dijo:

    siempre son tiempos dificiles le diria al cura. ¿tiempos para festejar el bicentenario? Doscientos años de remarla los argentinos, de escribir historia, de parir hijos, de hacer patria o traiciones, de cosechar, talar, sembrar, remontar rios.
    Es como si yo diria, “el 23 de mayo” no hay clima espiritual para festejar mi cumpleaños. Una soberana y eclesiastica pelotudez.

    • Paolo dijo:

      Exacto, Nilda. La discordia es parte del interactuar de la democracia y de la sociedad en sí, más aún si se está en tiempos de cambios y reestructuraciones. Si las aguas están muy quietas, hay que sospechar.
      Cabe agregar que esto se relaciona con algo que sólo mencioné por arriba que es el tema de que esa puja de poder representa en sí misma, además, una lucha por intereses. Cada actor social tiene motivaciones que lo llevan a interactuar con el medio: gobierno, oposición e Iglesia. El punto es saber qué defiende cada uno ¿Qué defiende la Iglesia, no en el discurso, sino en el accionar? La tensión, a veces, sirve para posicionarse. El enfrentamiento sirve para reconocer de qué lado cada uno se pondrá.
      Saludos!

  4. Che Genetic dijo:

    Cuando fusilaron a Liniers, quedó en un árbol una palabra formada con las iniciales de los fusilados contrarios a la Revolución de Mayo: CLAMOR. La O era del Obispo Orellana, a quien le fue conmutada la pena. Desde esa época es que los turros con sotana vienen zafando en este país.

    Saludos

    • Paolo dijo:

      Che Genetic.
      Como ese hecho, miles. La Iglesia en general no tiene autoridad moral para hablar. Está totalmente embadurnada de los mismos pecados que dice condenar. Meses atrás mi compañero de blog escribió un artículo interesante “La autoridad de los católicos” https://lacartelera10.wordpress.com/2009/12/27/la-autoridad-de-los-catolicos/“>
      En la historia reciente: ¿Cuántas misas dando aval a Menem? ¿Cuándo hicieron alusión a las desigualdades a las que nos llevaba ese modelo de país? Y ¿Qué pasa cuando un sacerdote es sospechado o acusado de abuso sexual? Normalmente, no realizan ningún comunicado y tratan de tapar el hecho. Acto seguido lo traslada del lugar donde se desempeñaba y todo esto sin destituirlo del cargo ¿Con qué autoridad hablan?
      Saludos y gracias por pasar!

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