Salvemos a Macri (Primera parte)


Clarín al servicio de Macri

Desde mucho antes que se conociera el procesamiento de Mauricio Macri el diario Clarín realizaba con firmeza una defensa del acusado politizando la causa y calumniando al juez que la lleva a adelante. Sin embargo, desde que Macri es procesado esa defensa alcanzó un grado de apología pública que llama la atención y es interesante observar con detenimiento los mecanismos que se utilizan para victimizar al acusado desligándolo de toda responsabilidad y, sin perder la oportunidad, recaer sobre el Gobierno Nacional con acusaciones y sospechas.

Brevemente en cuanto a Macri procesado.

Mauricio Macri deberá enfrentar a la justicia por su supuesta participación en el caso de escuchas telefónicas. Eso es un hecho. Si se reúnen pruebas en su contra, será declarado culpable (encubrimiento, partícipe, etc.). Si no hay pruebas en su contra, será inocente. Macri HOY es inocente, puesto que todo individuo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. La justicia cree tener pruebas para procesarlo, en tanto que el cuerpo de abogados de Mauricio Macri realiza la defensa correspondiente. Es un tema que debe resolverse en la Justicia (con mayúscula). No en la política o los medios de comunicación. Hay una parte que lo involucra mediante pruebas y testimonios y otra parte que lo defiende y demostrará que las pruebas carecen de sustancia y los testimonios no son suficientes para imputarlo. De allí saldrá un fallo que determinará su inocencia o culpabilidad. Es decir, es un hecho que debe resolverse sí o sí en el  ámbito de lo jurídico.

No obstante, mediáticamente la causa tiene otros tintes. En reiteradas ocasiones vemos que Macri le adjudica al Gobierno Nacional cada uno de sus sinsabores. Pone en tela de juicio el actuar de la Justicia suponiendo que ésta responde a los pedidos de Néstor Kirchner. Si esto es así, el líder del PRO debería realizar la denuncia y presentar las pruebas correspondientes. De lo contrario, lo que se está haciendo es politizar una causa y victimizarse; pero nada de ello lo va desligar de las responsabilidades que pueda tener en el caso de las escuchas telefónicas.

A esta mediatización se suman los medios de comunicación. En particular, el diario Clarín realizó una ardua defensa de Mauricio Macri que comprende entre otras cosas calumniar al juez que lleva la causa, presentar opositores esgrimiendo argumentos a favor de Macri y ubicando a Néstor Kirchner en el fondo de la situación, matizando la causa como una maniobra política, etc.

Veamos de qué se trata.


Viernes 14 de Mayo

Clarín pone como primer titular que el Juez Oyarbide tomó una decisión sin precedentes al procesar a Macri. Pero la pregunta que uno debe formularse es ¿por qué procesar a alguien que supuestamente es participe de una asociación ilícita debe ser algo “sin antecedentes”? Y en verdad, no hay razones; a no ser que se refiera a que es muy inusual que se encause a un funcionario por una posible anomalía.  Sin embargo, lo que busca el diario es adjetivar la decisión de la justicia de manera que se perciba cierta irregularidad.

Además, arbitrariamente le adjudica la decisión al juez Oyarbide, pero en verdad, quien realiza la investigación por el bien público es la Justicia, no un sujeto determinado.

Posteriormente, el diario expone que es una “polémica decisión” tiñendo a la causa de una sospecha que se encargará de reforzarla en el resto del artículo. Y cabría nuevamente una pregunta: ¿por qué la decisión es polémica? Si hay testimonios y pruebas no es polémica, todo lo contrario, es lo correcto.

Seguidamente, en sólo dos párrafos explica quiénes son los procesados y los sobreseídos y sus carátulas. Nótese que no informa nada acerca de las pruebas ni testimonios en los que se sostiene el procesamiento. En cambio, sin mayores recaudos comienza a apoyar la idea de una “polémica decisión” destinando el resto de la editorial a una defensa de Macri y difamación del juez que entiende en la causa.

Primero, le da la palabra al Jefe de Gobierno Porteño y cita sus declaraciones en las cuales se bastardea la causa y se pone todo bajo una sospecha de maniobra política: “Hay jueces funcionales a la política“, “La gente no lo cree, el argentino ya se dio cuenta cómo es la mano. Eso me deja muy tranquilo”, “por más que se intente direccionar investigaciones, usar jueces funcionales a la política para descalificar a la gente que puede tener otra visión, la gente no lo cree”. El diario le da la palabra al procesado para que éste ensucie al juez que lleva la causa y apele al lector para que se apiade de él. Claro está, que estas acusaciones en cuanto no sean denuncias formales y prosperen judicialmente, son meras chicanas que carecen de valor. Para creerle a Macri, él debe argumentar su inocencia o mostrar el valor insignificante de las pruebas que se tienen contra su persona y no echarle la culpa al Gobierno Nacional. De esa manera no está demostrando su inocencia, sino que no se está haciendo responsable del proceso que se realiza en su contra.

A continuación, es el turno del diario propiamente dicho. La editorial comienza a realizar una enumeración de cuestiones para reforzar aquella primera premisa acerca de una “polémica decisión”. Lo primero que dice es que Oyarbide sobreseyó a Néstor Kirchner y Cristina Fernández en una causa por presunto enriquecimiento ilícito. Luego, expone que la líder de la Coalición Cívica, Lilita Carrió, había cuestionado en duros términos al magistrado. Y lo propio habían hecho los legisladores Adrián Pérez y Juan Carlos Morán, y además que la Coalición Cívica había pedido juicio político contra el juez. Es decir, se enumeran cuestiones para desprestigiar al Juez e involucrarlo con la pareja presidencial. Pero no dice absolutamente nada acerca de la causa de Mauricio Macri. Y esto es lo más llamativo de todo: la editorial se centra en defenestrar al juez y para esto trae a colación toda clase de cuestiones que no tienen nada que ver con el procesamiento de Mauricio Macri. Todas estas acusaciones que se le hacen al juez pueden ser materia de debate, sin lugar a dudas, pero no en el preciso momento en que el juez procesa a Macri, por el contrario, lo que comienza a suceder es que la causa se tiñe de un matiz político que no debería tener por el bien de la Justicia y los argentinos en general.

En fin, en última instancia, lo que se busca es desviar el foco de atención hacia el juez y la pareja presidencial y limpiar la imagen de Macri argumentando que todo es una operación política.

Nota

El juez Norberto Oyarbide tomó finalmente la polémica decisión de procesar al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, en la causa sobre espionaje y escuchas ilegales. Lo hizo bajo la figura de “partícipe necesario de una asociación ilícita”. El magistrado le dictó un embargo por más de 250.000 pesos al mandatario.

También procesó al ex titular de la cartera de Educación Mariano Narodowski por el supuesto encubrimiento de esa organización. Sin embargo, Oyarbide dictó el sobreseimiento del ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro. De esa forma, el magistrado traba la posible revisión de la recusación que ahora está en la instancia de Casación.

Este mediodía, horas antes de que saliera el procesamiento, Macri le pegó duro al juez Oyarbide. “Hay jueces funcionales a la política“, dijo, y agregó: “La gente no lo cree, el argentino ya se dio cuenta cómo es la mano. Eso me deja muy tranquilo”.

En declaraciones a radio Continental, el mandatario señaló que “por más que se intente direccionar investigaciones, usar jueces funcionales a la política para descalificar a la gente que puede tener otra visión, la gente no lo cree”.

Oyarbide es el mismo magistrado que, el 21 de diciembre último, decidió sobreseer a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y a su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, en una causa por presunto enriquecimiento ilícito. En ese expediente se investigaba el rápido crecimiento que experimentó el patrimonio de la pareja presidencial, que durante 2008 creció en $27.802.400,50 y alcanzó los $44.307.672,94.

Por entonces, apenas conocida la decisión del juez, la líder de la Coalición Cívica, Lilita Carrió, había cuestionado en duros términos al magistrado. Y lo propio habían hecho los legisladores Adrián Pérez y Juan Carlos Morán, quienes aseguraron que, minutos antes de que se dictara el sobreseimiento, habían aportado nuevos datos a la causa.

Ya en marzo, diputados de la Coalición Cívica ratificaron el pedido de juicio político contra el juez por haber cerrado esa causa por supuesto enriquecimiento ilícito. Morán entregó en el Consejo de la Magistratura documentación ampliatoria de la denuncia realizada en diciembre por la “arbitrariedad manifiesta”, con la que -consideran- actuó Oyarbide en el caso.

Ayer, Sergio Burstein, miembro de la asociación Familiares y Amigos de Víctimas de la AMIA y uno de los damnificados por las escuchas telefónicas, había pedido el procesamiento de Macri al sostener que conocía “el funcionamiento del aparato paraestatal de espionaje”.

Se descuenta que, de confirmarse el procesamiento, los abagodos de Macri apelarán la decisión. Cuando lo hagan, el expediente irá a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, donde los magistrados Martín Irurzun, Eduardo Guillermo Farah y Jorge Luis Ballestero deberán volver a analizar la situación judicial del líder del PRO.

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