Polémica Tenembaum/Barragán


Continua la polémica Barragán/Tenembaum

Por Ernesto Tenembaum

Ser periodista (II)

17-06-2010 /
Ernesto Tenembaum

Ernesto Tenembaum

En el extraño debate que se viene produciendo acerca del rol del periodismo en la Argentina, suceden cosas realmente extrañas. En estos días, por ejemplo, se ha puesto bajo sospecha lo que, a mi entender, es uno de los mejores logros periodísticos de los últimos años: la revelación de que el Gobierno ha financiado los pasajes y la estadía de cien barrabravas en el Mundial de Sudáfrica.

Se dice:
“Los grandes medios, o los monopolios, o las corporaciones, quieren instalar el tema para tapar los éxitos de la selección, los avances en la causa en la que se investiga la presunta apropiación de niños por parte de Ernestina Herrera de Noble o la gesta –así se ha dicho– del Bicentenario. Antes no se hablaba del tema”. La verdad es que cualquier información que irrite al Gobierno y tenga gran difusión puede ser tachada exactamente de lo mismo, y así fue hecho desde el 2003. Los grandes medios, los monopolios, las corporaciones quieren instalar que hay pobreza, que Kirchner se quedó en Santa Cruz luego del incendio de Cromañón, que hay inflación, que la declaración jurada de los Kirchner es inexplicable, que los fondos de Santa Cruz no se sabe dónde están y tantas otras cosas. Esta nota no ignora que los grandes medios, y los pequeños, los privados, y los estatales, tienen intereses y que los defienden. Ni tampoco que los periodistas los tenemos y, muchas veces, los defendemos. Ni mucho menos que existe una guerra declarada en el Gobierno y el grupo Clarín, y la información se pierde en medio de tantos balazos informativos. Pero lo que es bueno es bueno, y la investigación periodística sobre los viajes de las barrabravas a Sudáfrica, la verdad, es estremecedora, tiene aspectos muy novedosos y, a mi entender, merecería aún más espacio y recursos que los dedicados a ella. Antes de enumerar los hechos, le propongo un ejercicio: trate de percibirlo no como un lector filo K –como supongo, prejuicios son prejuicios– son la mayoría de los lectores de esta revista. Imagínese, mientras lee los próximos párrafos, que usted tiene un pariente asesinado por las barras bravas. No digamos un hijo, porque sería demasiado para una simple nota: el hijo del quiosquero de la esquina, un sobrino nieto, un compañero de otra división del colegio de su hijo, un alumno. Y, de repente, se encuentra con lo siguiente: – Un dirigente político que se asume como miembro de Compromiso K y se presenta como amigo personal de Rudy Ulloa Igor, un incondicional de Néstor Kirchner, admite ante los medios que financió el viaje. – El jefe de la barra de Huracán, deportado, cuenta que desde Compromiso K les pagaron cien pasajes. – Entre los que viajaron figura un condenado por intento de homicidio con armas de fuego al que, pese a que la condena figuraba en el registro de reincidencias, la Policía Federal le dio el pasaporte y luego Migraciones lo dejó salir del país. – Otro de los deportados es el jefe de la barra brava de Nueva Chicago, que está siendo investigado por el asesinato de un hincha de Tigre. Ese hombre participó de las golpizas que en el 2006 recibieron periodistas y sindicalistas disidentes en el Hospital Francés, y luego fue miembro de la patota que intentó romper el acto de presentación de un libro sobre el Indec, en la Feria del Libro. Era empleado del Indec. Cuando el dato se filtró, el Gobierno lo desplazó de allí y volvió a contratarlo inmediatamente en otra dependencia. – Este grupo de barras ha colgado banderas de apoyo a Néstor Kirchner en distintas canchas del país. Se ha dicho: “Esto siempre ocurrió”. Se ha repetido: “Antes los monopolios, multimedios, corporaciones, no lo mostraban”. Son percepciones de la realidad. En principio, realmente no recuerdo que un gobierno quedara jamás expuesto tan claramente en la conformación de un grupo de barrabravas alineados y financiados desde altas esferas oficiales. Siempre hubo barras bravas. Siempre gozaron de plata oficial. Pero nunca había estado todo tan claro. Son grupos mafiosos que el Gobierno contrata, con descaro, como mano de obra propia. Hoy sirven para una cosa, mañana para otra. Mientras tanto, gozan de impunidad y reciben algún trabajo. Eso, a mi entender, es una noticia. Y ser periodista, en general, tiene que ver con dar noticias. ¿Hay que callar? Además, si siempre ocurrió, ¿eso quiere decir que está bien, que se debe tolerar, que hay que aplaudirlo? Es arriesgado, para quienes se meten a fondo con este tema, dar nombres, prontuarios, historias de vida y arruinar, así, algunos negocios. Por eso, llama doblemente la atención que todo, en la vida de algunos colegas, consista en despreciar cualquier investigación como parte de una guerra mediática. La primera vez que Néstor Kirchner exhibió que estaba dispuesto a congraciarse con las barras bravas fue en octubre del 2005, cuando en plena campaña electoral realizó un acto en Avellaneda, que estaba decorado con las banderas de la “Guardia Imperial, que es la barra brava de Racing. Al final del acto, Kirchner les habló “a mis amigos de la Guardia Imperial”. En ese momento, entre los amigos había once procesados por homicidio. Desde ese punto de arranque hasta hoy, la política oficial respecto del tema ha sido sumamente coherente: en cada club, en cada territorio, los barras son bienvenidos por el poder. Insisto: mire toda esta jauja con los ojos de una víctima y quizá pueda entender lo lejos que quedan esas interpretaciones que subordinan cualquier hecho de la realidad a la guerra Clarín/Gobierno. Hay algo en que los nuevos-decodificadores-del-mensaje-subliminal-y-diabólico del periodismo tienen razón. Es casi una verdad de Perogrullo. Pero tienen razón. Si el Gobierno hace algo espantoso –como esto–, sus adversarios van a tratar de difundirlo más que nunca para perjudicar al Gobierno. Lo mismo ocurre cuando un opositor se pega un porrazo: los opositores a ese opositor tratarán de hacerlo visible. Eso existe. Pero, por momentos, pareciera que instalar eso como eje es una buena manera de pelear por la impunidad para algunas personas. Esto es: si no se puede hablar de las barras bravas, o de la declaración jurada, o de la pobreza, o de la inflación, o de los fondos de Santa Cruz, o de la violación de los derechos humanos de los niños en territorio bonaerense porque hay una guerra, entonces, ¿no será la guerra una buena excusa para que no se hable de nada salvo de la guerra? Tiendo a creer que el desafío de ser periodista, en estos tiempos, como en todos los tiempos, consiste en contar buenas historias, creíbles, bien narradas. Y si molestan a algún poder, mejor. La historia de las barras bravas en Sudáfrica es una de ellas y demuestra que, se diga lo se diga, y más allá de las guerras, el periodismo está vivo, tiene personas íntegras, apasionadas y valientes, y que –sobre todo– no se dejan extorsionar con planteos berretas. De paso: ¿no están cada vez más repetitivos y previsibles los decodificadores del mensaje diabólico del periodismo? ¿No se necesitan un decodificador de los decodificadores? ¿Habrá, para ellos, cien años de perdón? ________________________________________________________________

Ser periodista

Por Ernesto Tenembaum 03-06-2010 / Uno de los diarios importantes de nuestro país se escribió en idisch, que era el idioma en el que hablaba la mayoría de los abuelos de los judíos que viven en la Argentina. Ahora, algunos de sus nietos tratan de que sus hijos estudien hebreo, porque así se habla en Israel. Pero, en el origen, el hebreo no existía. El idisch –una especie de alemán pero mucho más suave y dulce– era la lengua de la diáspora. En un momento –digamos, década del treinta del siglo pasado– muchas personas sólo hablaban idisch y entonces había un diario para ellos. Se llamaba Di Presse y dicen que llegó a vender más de 100 mil ejemplares. A medida que nuevas generaciones fueron reemplazando a las anteriores, cada vez menos gente hablaba y leía en ese idioma de letritas extrañas. Y entonces, Di Presse fue perdiendo lectores hasta casi desaparecer. En 1977, en un intento desesperado por sobrevivir, sus dueños realizaron una concesión escandalosa: decidieron publicar cuatro páginas en castellano los días viernes, para atraer nuevos lectores: el raquítico suplemento se llamó Nueva Presencia y su director, Herman Schiller. Ambas publicaciones se hacían en un edificio vetusto y laberíntico que quedaba en Castelli casi Corrientes, pleno barrio judío. En el sótano de ese edificio había una vieja imprenta sobre la cual trabajaba un viejo linotipista ordenando sobre planchas de metal las letras de plomo en idisch. Ojalá alguien haya conservado en algún lado esas piezas porque son parte de la historia. Es difícil saber cuán importante es un diario para la gente que lo recibe, pero yo tengo dos referencias familiares. Hace poco, mi padre cumplió 80 años. En un momento de la celebración dijo: “Mis padres querían mucho a este país, aun antes de conocer su idioma, sus calles o sus costumbres. Recuerdo que mi viejo esperaba con ansiedad el suplemento de Di Presse sobre historia argentina y hablaba conmigo, que era un chiquito, sobre Mariano Moreno, en idisch”. Mucho tiempo después, yo recuerdo la ansiedad con que mis padres, en época de la dictadura, esperaban recibir Nueva Presencia, que era de las pocas cosas que se podían leer en una época en que los grandes medios no decían una palabra sobre lo que estaba ocurriendo en el país, y lo que decían, en fin, era un horror. Ese suplemento discutía apasionadamente sobre si se podía ser judío y ateo a la vez, apoyaba con énfasis el proceso de paz en Medio Oriente, reclamaba la liberación de Jacobo Timerman y empezó, cuando era realmente peligroso, a darles lugar a las Madres de Plaza de Mayo. Su director, Herman Schiller –un tipo duro, ríspido, intransigente y muy barbudo–, todavía no recibió el homenaje que merece por el trabajo que hizo desde esa especie de antro casi en extinción. A medida que pasan los años, su trabajo se agiganta. Hubo muchos otros colegas valientes –Robert Cox en el Herald, Magdalena Ruiz Guiñazú en Continental, Andrés Cascioli en Humor– pero de ellos se sabe bien lo que hicieron (aunque algunos pretendan borrarlo de la historia porque no toleran sus posiciones actuales). El lunes que viene es el Día del Periodista y –la verdad sea dicha– en estos tiempos en los que se pretende instalar que la única manera digna de serlo es recibir una paga –directa o indirecta– del Gobierno y repetir que todos los periodistas son títeres, y que todos los opositores son malísimos y que todos los oficialistas son realmente brillantes, en estos tiempos –decía– me vienen a la memoria muchas de las historias valientes, íntegras y conmovedoras que he conocido estos años. Una de ellas ocurrió en Catamarca, en 1990. Ustedes conocen el episodio. Esa provincia era un feudo dominado completamente por la familia Saadi. Cierta noche, un grupito de niños mimados por el poder provincial violó y asesinó a una adolescente. El pueblo entero reaccionó, liderado por una hermosa monja. Uno de los diarios locales era La Unión, tan prudente como su propietaria, la Iglesia local. El otro era El Ancasti, cuyo dueño era un empresario, de esos que son más rápidos que la vista. El director de El Ancasti era un negrazo expansivo, noctámbulo y un poco atorrante. Se llamaba César Molas, pero todos lo conocían como Quelo. El tipo estaba tan conmovido por lo que ocurría en su provincia que puso el diario al servicio de la rebelión popular, cuando no se sabía cómo iba a terminar todo (pasó más de un año hasta que los Saadi perdieron las elecciones). Al empresario más rápido que la vista al principio le pareció simpático, porque denunciar al gobierno era una buena manera de apretar para conseguir mejores acuerdos, pero cuando quiso frenar a Molas ya no pudo. Muchos periodistas viajábamos desde Buenos Aires para contar la pacífica e inesperada rebelión en aquel valle. Algunos incluso se enamoraron de mujeres catamarqueñas, otros se divirtieron en un célebre prostíbulo del lugar. Pero para todos nosotros había refugio. Para quien no lo había era para él. Y ojo: el tipo no era de izquierda, ni nada, simplemente era valiente, y profesional, y humano. Algunas personas creen que es necesario farfullar un par de consignas ideológicas para ser respetable. Por suerte, Quelo no era de esos. Jorge Lanata fundó Página 12 –que obligó a cambiar para siempre a los grandes medios, cuidadosos de todo hasta ese momento– y esta revista que nació como un monumento a la incorrección política. Juan Castro logró que Canal 13 pusiera en horario central el primer programa gay de la televisión abierta mundial. Daniel Santoro realizó en Clarín una magnífica investigación que terminó nada más y nada menos que con Carlos Menem preso. José Luis Cabezas consiguió, para Editorial Perfil, la imagen imposible de Alfredo Yabrán, y eso le costó la vida. Marcelo Zlotogwiazda investigó y difundió los chanchullos de los principales bancos de la Argentina en los tiempos de la plata dulce menemista. Luis Majul contó quiénes eran los dueños de la Argentina en los noventa –y lo volvió a hacer ahora–. No es cierto, como se dice, que el periodismo argentino se mete con el poder político pero no con el económico. Si lo sabrán los gerentes y ex gerentes de McDonald’s, IBM, el viejo Banco General de Negocios, Oca, YPF, Aeropuertos Argentina 2000, TBA, Lapa, Aerolíneas privada, Edesur, Banco de Galicia, entre otros grandes avisadores que han sufrido de denuncias documentadas por parte de colegas. Jorge Lanata trasladó su inconciencia de Página a la televisión. El mundo periodístico por momentos se puso tan dinámico que Mariano Grondona, por un tiempo, se olvidó del que fue y volvería a ser y transformó a Hora Clave en una tribuna de denuncia contra Menem. E incluso La Nación, a través de la columna de Joaquín Morales Solá, dio el puntapié inicial en la investigación por los sobornos en el Senado, que partió en dos al gobierno de la Alianza. Y eso que los sobornos se habían pagado para aprobar una ley que reclamaban las empresas más poderosas del país para explotar más aún a los trabajadores. Mario Pergolini creó Caiga Quien Caiga y así incorporó el humor transgresor al periodismo más crítico del menemismo. Y Telenoche Investiga puso al aire la nota que más daño hizo a la Iglesia Católica argentina en su historia: denunció que el cura más popular del país era un abusador de menores. Miriam Lewin fue la autora de la investigación. Esa tradición se continúa con pasión en estos días, cuando –por ejemplo– Gustavo Grabia se mete en el infierno de delincuencia y complicidad política que son las barras bravas del fútbol, con una valentía de otras épocas. Tampoco es cierto que los medios nunca se investigaron a sí mismos y que sólo ahora, gracias a la campaña oficial, se los pone en tela de juicio. Para muestra, cualquier lector honesto recordará las tapas de Noticias, de Ambito Financiero y de esta revista sobre el Grupo Clarín, que se hacían sin tener a un gobierno fogoneando, interesado por crear su propio monopolio. Seguramente, cada periodista tiene su propia experiencia acerca de cuáles trabajos lo impactaron más en su carrera. Seguramente, además, mi lista debe estar incompleta y habrá algún amigo que se enoje. Y, por supuesto, se podrá notar que este recorrido es muy sesgado: repara en las grandezas de la profesión y no en sus miserias, que son muchas. Es que el trabajo nuestro es así. Estamos en empresas que, muchas veces, no nos gustan. Muchas veces, nos aprisionan las presiones: del Gobierno, de las empresas donde trabajamos, de los avisadores, de la sociedad que se expresa a través de números de rating, ventas, etc. Y, cada tanto, en ese proceso, se abre un hueco en la red. Si uno mira hacia atrás, en estas casi tres décadas de democracia, por suerte, ha habido muchos de esos huecos. Ojalá no se cierren. Ojalá el periodismo no se transforme en la mediocridad de cobrar un sueldo en el Estado para elogiar al Gobierno y detractar a sus críticos. Sería un grave retroceso. Una pena. Por lo pronto, ya que es el Día del Periodista, volvamos al principio: a las letras en idisch, al edificio laberíntico de un viejo barrio judío, y a ese hombre barbudo que, simplemente, por una cuestión de conciencia, contaba las atrocidades que ocurrían en un país aterrorizado. Un maestro, el tipo. Aunque él no se diera cuenta. Fuente: ElArgentino.com ______________________________________________________________

Respuesta de Barragán a Ernesto Tenembaun

10/06/2010 Ernesto, me tenés podrido. La vez pasada contesté tu columna porque me citabas directamente aun sin nombrarme. Y esta vez lo hago porque, otra vez sin citarme, leo en tu nueva columna que versa sobre qué es ser periodista: “en estos tiempos en los que se pretende instalar que la única manera digna de serlo (periodista) es recibir una paga –directa o indirecta– del Gobierno y repetir que todos los periodistas son títeres, y que todos los opositores son malísimos y que todos los oficialistas son realmente brillantes”. Me tenés podrido, Ernesto. Porque yo recibo una paga “indirecta” del Gobierno, de la misma manera que lo hacen mis compañeros de programa, una paga que recibimos para criticar cómo se maneja el periodismo cuando las papas queman. Porque ahora las papas queman, Ernesto. ¿Sabés por qué? Porque el grupo económico –que a vos te da tu paga– cuando deba atenerse a nuevas normas elaboradas, dictadas, sancionadas y aplicadas democráticamente perderá gran parte de sus negocios. Y estos negocios incluyen el gran negocio de monopolizar el relato de la realidad. Ya sé que eso no es cierto para vos que no creés que TN, los noticieros del 13, y demás parlantes, hayan saboteado la 125, ni que hayan saboteado el pago de deuda con reservas, a Marcó del Pont, la estatización de las Afjp, todos los viajes diplomáticos, ni que inventen que Carrió es una política lúcida, ni que bombéen la AUH, ni que reprochen (y tergiversen) día a día cada dicho de la Presidenta, ni que tilden de mentira cada anuncio oficial, ni que llamen “piquete” o “caos de tránsito” a toda expresión social… y la lista es interminable, Ernesto. Porque aunque vos no lo creas la mayor empresa periodística del país –que es en la que trabajás– no para ni un segundo de maquinar para imponer su verdad. Que no es una verdad cualquiera (todos tenemos una) sino la verdad de un grupo económico que intenta sobrevivir cuando las papas queman. Y las papas queman, Ernesto. Porque además esa empresa que paga tu sueldo nació, creció, se desarrolló y se volvió hegemónica entre sus competidoras de manera tan oscura que hasta parece que las torturas fueron parte de su fundación. ¿Pensás que lo de Papel Prensa es otra manipulación? Y esa empresa, esa que vos no creés que esté fuera de sí para autoconservarse, tiene el problema de que su dueña podría ser apropiadora de hijos de desaparecidos. Tanto podría serlo que hace nueve años que está evitando la resolución del caso. Entonces, Ernesto, me tenés podrido. Porque la máquina periodística donde trabajás está puesta al servicio de evitar a cualquier costo que se compruebe el delito de apropiación de personas, el delito fundacional de Papel Prensa, y que se aplique una ley democrática que choca contra su funcionamiento hegemónico. Esa empresa periodística usa al periodismo como una palanca para sobrevivir como empresa comercial. Y hablás de periodismo y dignidad, Ernesto. Y te enojás con quienes señalamos esto, y te tomás el trabajo de encontrarle virtudes a Majul, a Morales Solá, y a Santoro. ¿Qué tal si buscás algún delito resuelto por el Fino Palacios, o si te acordás de lo bien que hizo Menem en sacar el servicio militar, de contar que Neustadt le dio trabajo a un adolescente y hombre de bien Carlitos Ulanovsky, o que Cecilia Pando es una mamá copada? Tu idea es que nada es blanco o negro, que todo es un poco de todo, que las cosas no son tan claras, que no hay buenos ni malos, que nadie es dueño de la verdad, que no se puede tirar la primera piedra y un montón de clishés más para explicarte a vos mismo que el mundo es un lugar inasible, gelatinoso, donde todos somos más parecidos que diferentes. Pero las papas queman, Ernesto. Hay cosas que están cambiando y hay quienes quieren que cambien, y otros que no. Y habemos quienes ponemos la cara para que las cosas cambien, y nos sentimos en el lugar correcto. Yo soy uno de esos que cobra, como decís vos, “indirectamente” del Gobierno. El mismo Gobierno que paga a los maestros para enseñar, a los médicos para curar, a los policías para cuidar, y a mí para que pueda pensar sin las presiones de las buenas empresas. Que son buenas, pero a veces se vuelven demasiado poderosas. Y me pagan, me pagan con menos ceros de los acostumbrados en la tele. Como para que ese dinero no me genere un amor desmedido por quienes me pagan. Ese amor, ese Síndrome de Estocolmo que a veces viven los periodistas estrellas, engordados desmesuradamente para que hagan suya la lógica empresaria del millón, el dos, el tres, y el infinito. Porque las papas queman, Ernesto. Por eso cuando decís: “Ojalá el periodismo no se transforme en la mediocridad de cobrar un sueldo en el Estado para elogiar al Gobierno y detractar a sus críticos”, yo siento que forzaste una abstracción que no abunda en honestidad intelectual. ¿De qué críticos al Gobierno hablás? ¿de Magnetto? ¿de la Sra. de Noble? ¿de Mariano Grondona? ¿de Blank? ¿de Kirschbaum? Ya lo sé, no te gusta que se ataque a la gente, porque nadie es un “malo absoluto”. Pensás que eso es berreta, de barricada, es la lógica del amigo/enemigo. Una baratija dialéctica para engañar a los incautos. Pero la mediocridad de cobrar un sueldo del Estado para elogiar al Gobierno, es muy parecida a la grandeza de cobrar de Clarín para elogiar a Clarín. ¿Estoy loco, o alguna vez te escuché elogiar a Clarín porque ahí trabajás en libertad? Yo no creo que por eso seas un mediocre ni un héroe. Tendrás alguna buena razón para querer estar ahí, pero para eso necesitás olvidarte que estás en un lugar donde hoy el periodismo se pasa por una picadora de carne. Y donde tu libertad individual en el mejor y más triste de los casos sirve como el aceite que lubrica a la máquina de desinformar. La máquina de proteger a la máquina. ¿Creés que en Mitre me querrán dar un programa a mí? ¿Y si voy con Pablo Llonto? ¿O a Sandra Russo, o a Galende para escuchar “todas las voces”? Me tenés podrido, Ernesto. Mis elogios al Gobierno los hago desde antes de estar donde estoy. Los hacía gratis. En realidad esos elogios los pagué de mi bolsillo. Los pagué con alguna oportunidad de trabajo perdida. Y mis críticas al Gobierno las hago entre amigos, porque el espacio que tengo en la tele. prefiero usarlo para criticar a quienes no quieren nada de lo bueno del Gobierno. ¿Te parezco muy indigno? Tu columna habla del Día del Periodista, y escribís “en estos tiempos me vienen a la memoria muchas de las historias valientes, íntegras y conmovedoras…”. Mirá, Ernesto, en estos tiempos para el periodismo las papas queman, y no me parece conmovedor haberse quedado bajo el ala de la corporación periodística más poderosa que existió en el país. Corporación que a tu mencionado diario Di Presse, seguramente –y como es su estilo– no le haría la vida fácil. A mí, como a vos, me encantaría que hubiera más de un buen diario escrito en idisch, diarios en mapuche, en guaraní, diarios de derecha, diarios zurdos, diarios fachos, diarios brillantes, y diarios mentirosos también. Por eso defiendo la ley de medios, y por eso estoy orgulloso de estar en Canal 7. Por eso me tenés podrido. Porque las papas queman, y vos seguís mirándote el ombligo. Porque nos agarró una granizada, y vos pensás que hay gente mala que te tira piedritas blancas. Y es que graniza, nomás. Porque el clima a veces cambia, te guste o no te guste. Fuente: Desdeelbosque

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15 respuestas a Polémica Tenembaum/Barragán

  1. eduardo dijo:

    No se puede creer esta respuesta de Barragán. “…¿acaso el estado no le paga al maestro para enseñar…?) ¡Resulta ser que el Estado le paga a Barragán (y a Barone y otros) para que hagan un programa de TV a fin de ENSEÑARLES A LOS ARGENTINOS! Uf… ¡cuanta soberbia para nada!

  2. mario Del roio dijo:

    Adhiero a muchos comentarios anteriores, crei q eras un periodista medianamente coherente y creible, pero demostraste tu verdadera calaña en estos ultimos años. defendiendo a tus patrones, sin tomar conciencia del daño q se puede hacer a un pais teniendo acceso a microfonos , divulgando mentiras y lo peor q demuestras una cobardia profesional al victimizarte.Q lejos esta radio Mitre de estos dias con la de la epoca de Castello y x algo eres uno de los poco q se salvaron de la limpieza de la misma. ( x algo sera, no te parece).Cuando criticas los sueldos pagados a periodistas de canal 7, x q no difundes tu sueldo al que yo contribui pagando hasta hace tres meses cuando todavia compraba Clarin. Me siento estafado x TI y espero q me devuelvas parte de tu sueldo, asi contribuyo a pagar el de Barragan. Siendo mas directo querido ernesto, eres falso y como dicen x ahi eres en serio el Cobos del periodismo.

  3. Antonio Nour dijo:

    Han pasado 30 años y la sociedad argentina ahora está muy dividida y así no va a llegar nunca a ser un gran país. Para que esto ocurra son necesarias 3 cosas: 1) Unión entre los argentinos, 2) Unión entre los argentinos y 3) Unión entre los argentinos. Pero esta unión no se consigue descolgando cuadros con las fotografías de ex directores del Colegio Militar de la Nación que estuvieron colgados en esa pared durante más de 4 décadas y al mismo tiempo se entronizan cuadros de ex-guerrilleros marxistas y nominan con sus nombres a calles, pasajes, colegios, escuelas, plazas en toda la extensión de la República.
    ¿Por qué gritar viva el Che Guevara está bien y gritar viva el Gral. Videla está mal? ¿Porque gritar viva Gorriarán Merlo está bien y gritar viva el Gral. Lanusse esta mal?
    ¿Porque en la televisión estatal se alaba y se ensalza solamente a los filósofos marxistas y se denigra a los que no son marxistas? ¿Porque tantas alabanzas a Cuba y a Fidel Castro, por que tanta alabanza a Hugo Chávez, a Correa, a Evo Morales y porqué algo de “desprecio” hacia Lula, Mujica y Piñera? ¿Porqué la ciudadanía argentina tiene que enterarse de las “atrocidades” que cometieron nuestros militares y no tienen que enterarse de las “atrocidades” que cometieron los guerrilleros? Las víctimas de éstos ¿no son también seres humanos y no tienen también derechos? ¿Porqué se oculta a los ciudadanos argentinos lo ocurrido el 19/01/74 cuando un grupo de guerrilleros en el ataque al regimiento de Azul degollaron al soldado que estaba de guardia y asesinan al jefe militar y a su señora esposa, además de secuestrar a un coronel para luego después de 10 meses también asesinarlo? ¿Porque se oculta al pueblo argentino el tremendo discurso que el Gral. Perón pronunció al otro día del hecho y la carta de felicitación que escribió a la Guarnición de Azul? En ningún libro de historia que los historiadores, escritores y periodistas de la izquierda los citan con la extensión necesaria; cuando lo hacen, todo lo resumen en dos renglones. Como Lanata estoy harto de escuchar “dictadura militar” y “crímenes de lesa humanidad”. ¿Hasta cuando seguiremos escuchando lo mismo? Los militares y civiles muertos por los guerrilleros ¿no son seres humanos y tampoco tenían derechos? Los problemas
    y asuntos actuales tienen que ser atendidos como es debido con la unión y respeto mutuo de todos los habitantes, de todos. Que los que pertenecen a la izquierda no denigren, no ofendan, no destilen odio hacía los de la derecha, ni los pertenecientes a este sector actúen de un modo negativo hacia el otro. El ser humano para comer utiliza las dos manos, la izquierda y la derecha. También la Argentina no puede crecer si un sector tira de la cuerda hacia el norte y el otro sector lo tira hacia el sur. “La Unión hace la Fuerza” es un refrán que yo lo leí en un libro de lecturas cuando tenía 10 años, y creo que todos los argentinos lo deberían tener siempre presente. Antonio Nour.

  4. María Cristina Ballesteros dijo:

    Me parece que hay una melange y los que dicen haber sido contrarios a la dictadura militar o se han identificado con la izquierda, hoyen nombre de la libertad se identifican con el neoliberalismo…¿la tendrán clara?????

  5. maria esther dijo:

    que te paso ernesto, juro que te escuchaba a la seis, me caias bien, es mas ponia el despertador, cada vez me molestaba mas tu ensañamiento. pero volvia, crei que estabas confundido, pero no, en algun momento me enseñaste a pensar-gracias- pero es jorobado avivar giles que despues se hacen contra.

  6. antonio dijo:

    Lo de Tenembaum es EXCELENTE, no defiende al grupo, al que lo siga se va a dar cuenta, pero marca las cosas con demasiada claridad, cosa que a los K o a los filo K les resulta imperdonable, fue como muchos, un enamorado de los actos de gobierno K, al asumir, no me gustaba en ese momento la entrega que tenia hacia el gobierno, pero de poco se fue transfomrando en lo de hoy, un gobierno fascista que tacha todo lo que no lo aplauda, defendido por Luis Delia, milagro Salas, HInchadas Unidas Argentinas, HUgo Moyano y su prole, la Patota de MOreno, Hannibal Fernandez ( que es tan indefendible que hasta AMALIA GRANATA lo revolco) , y seguimos asi sin fin.
    Una cosa mas Cristina es presidenta gracias a la campaña de Clarin, tomense el trabajo de leer las tapas de Clarin desde septiembre del 2007, hasta el triunfo, lo pueden ver en la pagina del diario, y segun el grupo era ARGENTINA AÑO VERDE, el gobierno de K y el unico camino era seguir con ellos, antes de acuerdoa la lectura K ( que parece que mira todo con un solo ojo) Clarin en el 2007 era NACIONAL Y POPULAR y ahora es reaccionario y golpista??? no creer todo lo que nos ponen en las narices POR FAVOR!!!!!!!!!!!!

    • Anónimo dijo:

      eso quiere decir que Clarín apoya un gobierno según su conveniencia. Como lo hizo toda su historia. Pones personajes como Amalia Granata. Sé más serio/a. Tenembaun habla de CQC como periodístico, cuando Pergolini tuvo a Menem en el teléfono no le preguntó nada. Porque Eurnekian, su jefe, peleaba la licitación de aeropuertos. Sabés algo de Milagro Sala??? Conocés los sueldos que tienen los camioneros, gracias a Moyano (Que no me cae nada simpático). Tenembaun colocando a Grondona en su misma bola??? No te das cuenta de eso. Y le decís excelente.

    • Paolo dijo:

      Comprendo tu postura Antonio. Pero disiento en algunos puntos. Creo que Tenembaum puede tomar la postura que considere correcta y defender los intereses que crea necesarios, sin embargo, hay cuestiones que del Grupo Clarín son indefendibles, como por ejemplo, la nula cobertura que realiza sobre algunos hechos, la maniática propaganda negativa que realiza sobre cada uno de los actos del gobierno, etc. Tenembaum no se posiciona en torno a esos hechos y eso es lo que se le cuestiona puntualmente: que él no se comprometa con la situación real del país y siga en su postura de ‘progre’ contrera. En cuanto a que este gobierno sea fascista te dejo un link para que leas y recapacites en tus adjetivaciones. Mal emplear los términos conlleva a la pérdida de sentido de las palabras: http://es.wikipedia.org/wiki/Fascismo
      En cuanto a los que lo defienden, nombras solo a los que son cuestionados por sus conductas (pobre Milagros Salas que quedó estigmatizada porque un radical la ensució). Peor no mencionás que a este gobierno lo apoyan celebridades de todos los ámbitos (artistas, sociólogos, filósofos, científicos, etc.) y muchos otros no concuerdan con el gobierno en sí, pero rescatan grandes aportes (Ley de Medios audiovisuales, por ejemplo).
      Cristina Fernández no ganó las elecciones gracias a Clarín, las ganó por el buen ánimo general y porque contaba con la figura de Néstor Kirchner que por aquel entonces superaba el 50% de imagen positiva.
      Y si escuchas a Tenembaum, por favor, no enaltezcas a Granata. Son dos mangos aparte. Tenembaum es un periodista respetable, admirable por muchas cosas, con el cual se puede debatir y discernir (de eso se trata, debatir ideas para saber qué es lo mejor para el país), Granata se hiso famosa por acostarse con Robin Williams.
      Abrazos!

  7. mariano dijo:

    Gracias querido Barragán por esa respuesta.

    Me encanta de la columna de Tenembaun ese enfoque romantico por la prensa libre , es muy revista viva y algún informe con una familia del chaco o del norte..
    Esa cosa romantica con los mas desamparados del interior, que ellos mismos se encargan de pisotear.

    Gracias barragan y quienes te acompañan en la jugada tarea de llevar adelante ese buen programa,

    mariano

  8. sebastian dijo:

    me parece que el amigo Tenembaum esta en un lugar muy incomodo. puedo creer cuando lo leo. que pelotudo. cada vez le cuesta mas defender lo indefendible.

    • Paolo dijo:

      Más allá de estar en contra del gobierno, a favor, ser anti K o pro K, lo que no queda muy claro es qué busca él en tanto periodista al preguntarle a las personas si votaron al gobierno o no. No entiendo qué valor puede tener para él que alguien diga “sí voté a Kirchner” o “No, no voté a Kirchner”.

  9. Andrés dijo:

    Te-enembaum, en imágenes de Sanz, te fuiste por el caño del alineamiento acomodaticio con el poder mas berreta. sI ALGUNA VEZ LOS TUVISTE, renunciaste a principios elementales, en pos de unas ventajas tibias que espero no sean duraderas. JODETE, que querés que te diga. Vas a ser recordado como el Cobos del periodismo. Gil.

  10. beatriz herrmann dijo:

    Lahistoria va a juzgar quien defendió cada modelo. Para mi personalmente es una lástima que un buen periodista que antes me agradaba mucho se haya vendido al monopolio Clarin. Yo te sigo Barragan de cuando estabas con Halperin en radio Mitre y siempre fuiste coherente con tus pensamientos.Y defendias lo que te parecia correcto desde otro lado , asi que no te pueden culpar ahora de defender un modelo que te agrada. adelante y no les des pelota a los que te agreden.

    • Paolo dijo:

      Al principio yo pensé que Tenenbaum estaba confundido (tal vez lo esté todavía), pero hoy, al verlo tan empecinado en defender al Grupo Clarín se me desmorona un ídolo. Hace un tiempo envió a página/12 un extenso artículo defendiendo literalmente la supuesta libertad de expresión en el Multimedios Clarín. Yo me sorprendí y creí en ese entones que estaba confundido (quién no se equivocó en esta vida?), que era una especie de Majul, medio ‘soquete’ (pero que en el fondo es un sonso); pero luego, ante tanta prueba de las calamidades del Oligopolio no puede, bajo ningún concepto, continuar con su defensa y ataque a periodistas que SI exponen su pensamiento y no lo disfrazan de ‘verdad’.
      En efecto, la Historia va a juzgar. Los libros dirán quién estuvo de qué lado.
      Gracias por pasar.

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